EL SUEÑO
El acto de soñar constituye un estado fisiológico
por medio del cuál se eliminan o destruyen toxinas acumulativas por la fatiga y
el trabajo excesivo de los tejidos nerviosos. Durante éste se observa que el
tejido muscular se relaja. La sensibilidad disminuye notablemente, el ritmo de
la circulación y de la respiración son más pausados y las reacciones químicas
del organismo son mas débiles.
Para S. Freud el sueño es el resultado de nuestras
propias actividades anímicas, representado por imágenes visuales surgidas por
representaciones involuntarias y por imágenes auditivas proyectadas en su
espacio exterior.
El
diccionario define la palabra "sueño" como acto de dormir y también
le da un segundo significado, describiéndolo como el acto de representarse en
la fantasía de uno, mientras duerme, sucesos e imágenes.
¿COMO EMPEZO ESTO?
Ya hubo
interpretaciones de sueños con las primeras muestras de lenguaje escrito, hace
unos 6000 años. A partir de aquí todas las culturas y libros sagrados nos
hablan del importante papel que tuvieron los sueños (era la mejor prueba de la
existencia del alma, de los dioses y de otra vida.
En 1900, Sigmund Freud publica la
"interpretación de los sueños" Freud también puso los cimientos al
conocido Psicoanálisis.
En 1920, Kleiman empieza a estudiar el REM (Rapid
Eye Movement = movimiento rápido del ojo), que sólo se produce mientras soñamos
y consiste en que los músculos del ojo se contraen y relajan, y éste se
desplaza con gran rapidez.
¿PORQUE OLVIDAMOS LOS
SUEÑOS?
Cada noche soñamos varias veces, y es muy usual que
no recordemos lo que hemos soñado. Según los especialistas, es posible recordar
los sueños si despertamos en el momento adecuado. Pero existe la "censura
freudiana", e inconscientemente tendemos a impedir que el sueño aflore al
consciente. Por ejemplo, si despertamos bruscamente cuando esté finalizada una
fase REM recordaremos casi perfectamente el sueño. Éste es una conversación con
nosotros mismos en la que el inconsciente nos enfrenta a problemas,
necesidades. Que nos implican directamente y lo hace en un lenguaje propio, muy
simbólico; aunque algunos símbolos en el sueño sean fácilmente traducibles,
otros sólo pueden ser interpretados por el propio soñador.
EL CEREBRO
El cerebro es el órgano
que es responsable del sentido, del pensamiento, de la memoria y del control
del cuerpo. El cerebro humano es una estructura relativamente pequeña, pesando
cerca de 1,5 kilogramos y tomas cerca de 2 por ciento del peso del cuerpo
humano. Es rodeado por un cráneo para una protección física.
El cerebro controla nuestros movimientos conscientes: ejecutándose, saltando,
patinaje etc..
EL CEREBRO Y EL SUEÑO
El sueño, cuya necesidad no es
cuestionada, aunque su función es aun un misterio, desempeña un rol crítico en
el desarrollo del cerebro las etapas tempranas del ser humano. Investigadores
de la Universidad de California en San Francisco, descubrieron que el sueño
mejora dramáticamente los cambios en las conexiones cerebrales durante el
periodo del desarrollo visual en los gatos jóvenes. Ellos examinaron el efecto
del sueño en el cerebro después de que los gatos experimentaron un reto
ambiental: el bloqueo de la visión de uno de sus ojos por seis horas.
Encontraron que los gatos a los que se les permitió dormir por seis horas
después de la experiencia mencionada, desarrollaron el doble de cambios en las
redes cerebrales que experimentó el grupo de gatos a quienes se les mantuvo en
un cuarto obscuro privándolos de sueño.
El investigador de la UCSF Marcos Frank
destacó que todos los animales duermen, hasta las moscas experimentan un estado
parecido al sueño. Pero a pesar del progreso en la comprensión de la neurobiología
del sueño, Frank dijo que la razón por la que el cerebro necesita del sueño ha
permanecido en el misterio.
La capacidad del cerebro para crecer y
reforzar las conexiones entre las células nerviosas es el fundamento del
desarrollo del cerebro en sus etapas iniciales, dijeron los investigadores. El
perfeccionamiento y refinamiento de los circuitos neuronales continúa en menor
grado en la etapa adulta, agregaron.
Este proceso de desarrollo del cerebro,
conocido como plasticidad, se cree que se fundamenta en la capacidad del
cerebro para controlar el comportamiento, incluyendo el aprendizaje y la
memoria. La plasticidad se presenta cuando las neuronas son estimuladas por
eventos e información que recibe del ambiente exterior.
El estudio también mostró que la
plasticidad en el cerebro depende de la etapa de sueño conocida como
"movimientos rápidos oculares" (REM, rapid eye movement), que es el
sueño profundo, tranquilo, caracterizado por largas y lentas ondas cerebrales.
Este tipo de sueño se alterna con etapas donde se experimentan sueños,
caracterizadas por cambios rápidos en las ondas cerebrales.
Gastamos casi un tercio de nuestras vidas durmiendo y no sabemos
por qué ni para que. Pero debe existir una razón muy poderosa ya que tanto los
mamíferos como las aves e incluso los insectos duermen. Una rata que no duerme
se deteriora progresivamente y muere antes de 20 días.
El cerebro no descansa ni siquiera mientras dormimos. Cuando
reposamos la cabeza sobre la almohada, y perdemos la conciencia, las neuronas
no duermen. Por el contrario continúa una febril actividad, pudiendo detectarse
pulsos eléctricos sincronizados que viajan continuamente en la superficie
cerebral, manteniendo conectada la actividad neuronal. ¿Cuál es el sentido de
todo eso? La verdad es que para tratar de explicarlo sólo existen teorías.
Midiendo la actividad eléctrica del cerebro durante el sueño, se
puede observar que esta no es homogénea. Por el tipo de ondas que se generan,
se puede distinguir dos ciclos diferentes. Hay un sueño con ondas de actividad
eléctricas lentas, que dominan durante las primeras horas del sueño. Otro
segundo ciclo, se caracteriza porque las ondas son rápidas y desorganizadas.
Este ciclo que se intercala dentro del otro, se caracteriza porque bajo los
párpados se puede apreciar un rápido movimiento de los ojos y es por esto que
se llama sueño REM (Rapid Eye Movement). Durante este ciclo es cuando
generalmente se sueña.
¿Qué función desempeña el sueño que parece tan indispensable? La
mayor parte de los especialistas piensa que durante el sueño el cerebro refuerza
experiencias del día para fortalecer la memoria. Las razones que soportan esta
creencia se basan en experimentos realizados tanto en animales como en humanos.
La primera experiencia en experimentos de que el cerebro trabaja en
la ordenación de recuerdos recientes, viene de investigaciones realizadas en
ratas por Bruce McNaughton y Matthew Wilson de la Universidad de Arizona,
Tucson, durante los años de la década 1990-2000. Ellos detectaron la actividad
eléctrica de neuronas a las que denominaron “lugares cerebrales” ubicados en el
hipocampo de las ratas. Estas neuronas tenían una afinidad para localizaciones
específicas, de modo que cuando la rata corría dentro de su entorno, un
determinado lugar de células del hipocampo se activaba. Si la rata tomaba una
ruta diferente en su recorrido, eran otros los lugares celulares que se
activaban. En investigaciones complementarias posteriores comprobaron que
durante el sueño de la rata se activaban precisamente los mismos grupos
celulares que durante la vigilia se habían estimulado mientras la rata los
había recorrido, como si el animal repitiera estas etapas durante el sueño.
Lo mismo que ocurre en ratas también se ha comprobado en los
humanos. Pierre Maquet y sus colaboradores de la Universidad de Liège, Bélgica,
utilizaron la Tomografía de Emisión de Positrones (TEP) para captar la imagen
de la actividad celular en siete sujetos, mientras eran sometidos a un proceso
de aprendizaje de un test computacional (apretar teclas en respuesta a la
aparición de una mancha en varios lugares de la pantalla), lo suficientemente
complicado como para comprometer varias áreas cerebrales específicas.
Registraban así diversas áreas cerebrales en la medida que se estimulaban
durante el desarrollo del test. Luego en estas mismas personas estudiaban la actividad
cerebral durante el sueño REM, comprobando que se activaban las mismas áreas
cerebrales que antes se estimulaban durante el proceso de aprendizaje. Con
estos resultados los autores concluyeron que durante el sueño se ayuda a gravar
el proceso de aprendizaje (la memoria) en forma permanente. (Nat Neurosc.
3:831, 2000).
Jan Born, neurocientista de la Universidad de Lübeck, Alemania, ha
confirmado los hallazgos de Maquet y colaboradores, completándolos con una
nueva variable que trata de averiguar si la potenciación artificial del
aprendizaje, mejorando la actividad neuronal durante el sueño, puede mejorar el
rendimiento de la memoria (Science 315:1426, Marzo 2007). Para ello Born y sus
colaboradores sometieron a voluntarios a un test más complejo de memorización,
utilizando diversas cartas que tenían que memorizar. Luego los investigadores
usaron las imágenes de electro encefalogramas para monitorear la actividad
cerebral de los mismos voluntarios durante el sueño.
Cuando los voluntarios entraron a la etapa del sueño de ondas
suaves, a algunos de ellos les esparcieron en el aire un aroma de rosas.
Previamente ellos le habían esparcido este aroma a los mismos sujetos durante
el aprendizaje, razonando que a ellos la detección del aroma durante el sueño les
reactivaría la memoria del ejercicio del día anterior. Durante el sueño,
registrando imágenes mediante resonancia nuclear magnética, se reveló que el
aroma de rosas activó el hipocampo y que al próximo día recordaban mejor las
cifras de las mismas cartas con que habían sido entrenadas. El mismo registro
incluso mejoró al día subsiguiente. En los sujetos que no recibieron el aroma
no se produjo un reforzamiento de la memoria. Según Wilson, “éste sería el
primer estudio que demuestra que se puede influir en la memoria con estímulos
que explícitamente activan el hipocampo durante el sueño”.
Los hallazgos de Born calzan con la creencia que el cerebro archiva
la memoria a largo plazo en un lugar alejado, proceso que los neurocientistas
llaman “consolidación de la memoria”. De acuerdo a esta hipótesis, la memoria
primero se codifica en el hipocampo, y en cuestión de horas o días, se
transfiere la información a la corteza cerebral en un almacenaje de largo
tiempo. Muchos hechos evidentes apoyan este escenario, y entre ellos las
observaciones de personas que han sufrido amnesia después de un daño del
hipocampo, pueden aún recordar acontecimientos y hechos previos a la injuria,
aun cuando no son capaces de formar nuevas memorias ( Por qué y cómo
recordamos). En estos pacientes la memoria antigua debe residir en alguna otra
parte diferente al hipocampo, en la neocorteza. Es desconocido cómo el cerebro
puede transferir la memoria desde el hipocampo a la neo-corteza, pero se puede
asumir que para ello debe existir algún tipo de comunicación que vaya y vuelva,
en ambos sentidos, interconectando las dos estructuras. “Es la primera vez que
vemos secuencias entre el hipocampo y la neocorteza y su coordinación en
tiempo” dice Maquet.
Algunos investigadores, en base a experiencias recientes, sospechan
que la función del cerebro va más allá de simplemente fortalecer la memoria
durante el sueño. Born y su grupo recientemente comunican en la revista
“Nature” (2004), que voluntarios sometidos a un test complejo, después de una
noche de sueño tienen nuevas iluminaciones que les permiten resolver problemas
mucho mas rápidamente a diferencia de aquellos que no han dormido durante la
noche. “Existe una creciente aceptación que durante el sueño existe un proceso
de aprendizaje activo”, dice Wilson.
“Hay evidencias que durante las diferentes etapas del sueño se
consolidan diferentes tipos de memoria”, señala Matthew Walter, neurocientista
de Harvard Medical School. Memorias espaciales como las que se forman navegando
por un laberinto o través de una ciudad virtual, parecen consolidarse durante
el sueño caracterizado por ondas lentas. Lo mismo parece ser verdadero para las
memorias declarativas, que incluye el recuerdo de hechos, pero no
necesariamente otros tipos de memorias. Algunos estudios han encontrado que
durante el sueño REM el cerebro procesa memorias con fuertes componentes
emocionales. Según Walter, “el por qué de estas divisiones no está en absoluto
claro”.
No es fácil ser más preciso, ya que parece que el hipocampo no sólo
tiene que ver con la memoria, sino también con la capacidad de visualizar el
futuro. Según un estudio publicado recientemente “on líne” en el Proceeding of
the National Academy of Science, por Eleanor Maguire y sus colaboradores de la
University College de Boston, personas con amnesia no sólo tienen dificultad
para recordar, sino también para imaginarse alternativas futuras. Lynn Nadel,
neurocientista cognitivo de la Universidad de Arizona, en Tucson, afirma que
“el mismo sistema que usamos para recordar, también lo usamos para construir
posibles alternativas futuras”. Es decir, el hipocampo tiene un rol mucho mas
amplio en lo cognitivo de lo que hasta ahora se había imaginado. Los enfermos
con amnesia por daño del hipocampo, también tienen dificultades para imaginar
las posibles experiencias futuras.
Otros piensan distinto
Otros investigadores no comulgan con la idea que la actividad
primaria del cerebro durante el sueño tenga sólo la misión de reforzar
experiencias recientes. Giulio Tononi, un neurocientista de la Universidad de
Wisconsin, Madison, ha elaborado una hipótesis muy diferente. El propone que el
objeto del sueño, por lo menos en lo que al cerebro se refiere, es debilitar
las conexiones nerviosas interneuronales que se establecen durante el día.
Desde el punto de vista de Tinoni, durante el día las conexiones
sinápticas entre las neuronas se van haciendo progresivamente más fuertes, como
consecuencia de un largo proceso de potenciación (LTP: Long-Term Potentiation).
Se trata de un proceso fisiológico por el cual las neuronas que disparan al
mismo tiempo fortalecen entre ellas sus conexiones. Muchos neurocientistas
consideran LTP como el mayor mecanismo de la plasticidad neuronal y por lo
tanto del aprendizaje y la memoria (Science, Diciembre 22 del 2006). “Un día de
LTP puede ser demasiado de lo bueno”, dice Tinoni. El engrosamiento de las
sinapsis incrementa el requerimiento energético del cerebro, lo que es
preocupante si consideramos que el cerebro es un órgano que consume el 20% de
las calorías diarias de la persona. Por otra parte las sinapsis más fuertes
también ocupan mayor espacio. Finalmente, demasiado LTP puede saturar las
sinapsis, dejándolas imposibilitadas de fortalecerse cuando el cerebro necesita
aprender algo nuevo.
El sueño restablece la homeostasis retrotrayendo la fortaleza de
las sinapsis. “Este es un rol mucho más importante que potenciar el rendimiento
de la memoria”, señala Tinoni. “El sueño es un precio muy alto que estaríamos
pagando por el benéfico de potenciar en un 15% la memoria”. “Creo que el rol
que debe tener el sueño para beneficio de la neurona debe ser mucho más
importante”.
“Una de las más constantes inconsistencias en la literatura es que
la deprivación total del sueño no logra demostrar un efecto deletéreo sobre la
memoria declarativa”, dice Jerome Siegel, Neurocientista de la Universidad de
California, en Los Angeles. También a Siegel le parece absurdo que el sueño le
aporte al animal un beneficio que es relativamente modesto como es consolidar
la memoria, frente al riesgo de permanecer sin respuesta por horas cada día.
“No concibo que exista alguna conexión entre el sueño y la memoria” dice
Siegel. Por el contrario, piensa que el sueño es una ayuda para el animal para
conservar energía que necesita su organismo y al mismo tiempo permitirle estar
inactivo cuando es menos posible encontrar alimento y también es menos probable
que se lo coman (en la noche).
Probablemente las discrepancias continúen mientras no dispongamos
de métodos y tecnologías más apropiadas para comprender las complejas funciones
de las neuronas. Por ahora no podemos ir más allá del campo de las hipótesis.
Lo único cierto es que se duerme en la noche.
REFERENCIAS
BIBLIOGRAFICAS:
www.rumoreslatinos.com
www.deeptrancenow.com